Y es entonces cuando una mirada es capaz de matar, es capaz de hacerte sentir como la peor mierda del mundo sin haber hecho absolutamente nada. No puedo evitarlo, pasan los años y parece que en vez de darme igual me importa más, me importan más porque son mi debilidad y no lo puedo controlar.
De pequeña siempre soñaba con una cosa, era un sueño despierto, algo real que siempre pensé que podría hacer... pero hace ya tiempo que me di cuenta que no. Porque no puedo hacer nada. De donde no hay no se puede sacar.
Ojala pudiera, pero no, es mejor callar y andar hacia otro lado hasta que vuelvan a aparecer y vuelva a retorcerse mi estomago como siempre ocurre.