No sé si os habéis dado cuenta de que lo que te hace grande
no entiende de cómo y por qué, que es así, porque si, porque te encuentra y te
escoge de entre un millón, te elige frente a miles y resulta que eres tú la
persona capaz de hacer feliz a otra persona, ese sentimiento inseparable al conocimiento que no obedece
reglas ni leyes.
Acabas pasando de decir “es una persona incómoda”, a sentir la mayor comodidad posible y no poder
separarte de ella ni para lavarte los dientes. De un “quita coño” a un gran
abrazo de más de media hora... Conversaciones nocturnas basadas en un profundo
silencio con sólo dos miradas cruzadas.
Un cigarro después de una gran comilona, una siesta tapada
como mil mantas de gran grosor, una tonta conversación, una mirada de odio
seguida de un fuerte achuchón, una última patata robada, unas arcadas al lavarse
los dientes o quizá hasta un mero intento de estornudo chafado por una cruel
persona es lo que te hace grande, lo que m hace grande. Pequeñeces que hacen de
la nada un mundo.
Un mundo que es mi mundo y me encanta.2
